Sorpresas nos da la vida… y el teatro. El Amaya para ser exactos. Porque un espacio que se aleja del teatro más convencional para apostar por joyas como «La Ratonera» –también reseñada aquí– o este «Testigo de cargo» ya merece nuestro aplauso. Pero además cuando lo hace apostando por un lujoso reparto y partiendo de una obra de la genial Agatha Christie, el resultado no puede ser sino uno de esos detectivescos episodios en los que nada ni nadie es lo que parece y la verdad sólo sale a la luz… cuando es demasiado tarde. Sé testigo del juicio más intrincado jamás representado sobre unas tablas. ¿Quién mató a Miss Emily French?
![]() |
| Sir Wilfred Robarts está ante el caso más difícil de toda su carrera. |
Ante un asesinato, todos nos convertimos en sospechosos. Ahí residió siempre la magia de Agatha Christie, en sacar a relucir los secretos que toda persona esconde para hacerla parecer culpable, por querer ocultar de los demás un oscuro aspecto de su vida. En «Testigo de Cargo» nada cambia: la viuda y rica Miss Emily French ha sido asesinada y Leonard Vole, un joven con el que había establecido una estrecha amistad las últimas semanas, es el principal sospechoso. Claro que la criada, que justo pasaba por allí e incluso la mujer del acusado presentan historias y comportamientos algo turbios. Sir Wilfrid Robarts se encuentra con la difícil situación de cambiar la opinión del jurado, dirigida a condenar a Vole.
![]() |
| Duelos interpretativos en la cumbre, como este de Galiana con Gabaldón. |
El nada es lo que parece es una labor extremadamente complicada para el actor en general, el de teatro en particular. En una misma línea ha de conjugar el tono necesario requerido por la acción (por ejemplo, tristeza) y, a su vez, dejar espacio para la sospecha, para atrapar al espectador, llevarse la mano al mentón y pensar «mmmm…..hay algo que no me cuadra». Pues bien, hasta el que fuera Míster España, Pablo Martín, convence al público -que no al jurado, pero eso ya es cosa del Sr. Vole- de su inocencia, su posible culpabilidad, su impotencia, su desidia. De igual manera no hay quien se trague que la Sra. Vole no planea algo, mientras que uno queda ensimismado con la puesta en escena de su alter ego, Paca Gabaldón. Nunca sobran las alabanzas a una actriz de tamaño calibre.
![]() |
| Lidia San José pondrá el punto cómico a la trama. |
Las apariciones estelares de Lidia San José y su puntual duelo con un magnífico juez (Óscar Zautua, también en el papel de un más que correcto detective) desengrasan la maquinaria del misterio, mientras que Manuel Galiana y Luis Fernando Alves mantienen un pulso interpretativo como abogado y fiscal en el que ganamos todos: ellos y público. El primero luce más claro, pues lleva el peso argumental en numerosas ocasiones… pero los lamentos y alegrías a medida que transcurre el proceso son palpables en ambos, os recomiendo no perderos las expresiones de aquel sobre el que el foco no se sitúa en ese momento: verdaderamente parece abogado o fiscal. Geniales.
| Mención especial para el Teatro Amaya, que ambienta con todo lujo de detalles el hall principal. Respira la obra de Agatha Christie. |
-¿Dónde? Teatro Amaya. Paseo del General Martínez Campos, 9. 28010, Madrid. Tlf: 91 435 68 35. www.teatroamaya.com
-¿Cuándo? Hasta el 15 de junio. X y J a las 19:30 horas. V a las 21, S a las 19:00 y a las 21:30 y D a las 19 horas.
-¿Cómo? Metro L1 (Iglesia). En coche, prueba a aparcar por Alonso Cano, Viriato o Santa Engracia.
-¿Cuánto? Desde 14 euros en la web oficial, aunque no olvides pasarte por el portal Atrápalo.


