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| Fuente: Real Madrid |
Sonó Sinatra. Y violines en vivo sobre el césped, y los videomarcadores exhibían una tras otra jugadas, momentos, gestos e imágenes de lo más grande que ha ocurrido esta noche en el Santiago Bernabéu: la presencia audiovisual de Alfredo Di Stéfano en su homenaje póstumo. El más grande recibió un merecido tributo que bien podría haberse alargado los 90 minutos de partido y premiar a todos los asistentes con algo bello, pues lo que hubo no lo fue. Aburrido y duro derbi madrileño en el que brillaron las aficiones con algún rugido del Bernabéu y el eterno soniquete colchonero, despuntaron Kroos y Carvajal -por la opacidad de Mandzukic y Griezmann- y ambos parecieron acordar mantener la emoción hasta el próximo viernes: 1-1 en el marcador y todo queda abierto.
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| Fuente: Real Madrid |
Pese a que más de uno se preguntaba qué hacía a las 11 de la noche en un campo de fútbol y no en la cama por el madrugón del día siguiente, lo cierto es que la ocasión merecía el plantón a Morfeo; James y Kroos en el Bernabéu, adiós a Di Stéfano, Supercopa de España. Fue el colombiano el que marcó a trompicones, pues no podía llegar de otra manera el gol del Madrid, eso sí, al menos en jugada. Porque el tanto del Atlético era difícil pensarlo, imposible imaginarlo en jugada; el combinado del Cholo salió a la antigua usanza, esperando temeroso a los blancos y, rompiendo con el pasado, cuando pudo sacando un zarpazo que sabe a gloria para la vuelta. Un Raúl García libre de marca en un córner y con el 4 en las decenas del segundo tiempo tiene la culpa.
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| Fuente: Real Madrid |
Goles son amores, y por eso y porque fue lo más reseñable los menciono primero. Otro párrafo merece el impulsivo Carvajal, que comienza a controlar sus carreras y arremetidas permitiéndose jugadas de extremo y recuperaciones del lateral que es, amén de varios centros medidos y algún que otro detalle técnico. Todo corazón, pues el cerebro ya lo pone Kroos. La garantía alemana pasa por la tranquilidad del saber que lo que haga bien hecho está, da igual si centrar, retrasar el balón -rara vez-, recuperar o, lo más importante, disparar. Dos disparos suyos avisaron al Atleti, que en la tercera intentona corrió a taparle el hueco con dos defensas; Kroos lo vio venir, así que eligió amagar y centrar a quien quedó libre de marca… el resto fue un batiburrillo que dejó el balón en los pies de un James que ya se ha estrenado de blanco.


