Los que son padres lo saben mejor que nadie, aunque cada vez más es un secreto a voces: cuanto más se manipule un alimento, menor cantidad de propiedades nos aporta. La cocción o cualquier otro proceso destruye lógicamente nutrientes lo que, unido a materias primas de calidad media o inferior, derivan en un producto final con escaso sabor que necesita de aderezos (desde sal a otras especias) para saber a lo que su nombre indica. Con semejante introducción y la eterna esperanza de encontrar tomates que sepan a tomates, pescados a mar y carne a carne, llegamos a Clarita.
| Despejado y minimalista, el local te prepara para lo importante: la comida. Menudos dos entrantes: samosas y zamburiñas. ¡Queremos repetir! |
Así que nos lanzamos a por un par de entrantes arriesgados pues se espera de ellos mucho: las zamburiñas y las samosas superaron toda expectativa. Las primeras, quizá con «crema de más», te trasladan al mar con una frescura e intensidad de sabor indescriptible. Las samosas, con masa filo envolviendo bacalao y puré de patata, son o deberían ser uno de los TOP e imprescindibles de tu visita a Clarita. Estuvimos a punto de repetir si no fuera por lo que nos esperaba a continuación. Porque avisado quedas; los principales son generosos, sabrosos, divinos.
| El lagarto con chimichurri es tan contundente como sabroso. |
| Aunque ames la carne, no dudes en pedir la brocheta de rape y langostino. Quizá cambies tus preferencias gastronómicas. |
| Sí, es una torrija, sólo que más ligera y menos empalagosa. Soberbia. |
otiuMMenester
– ¿Dónde? Restaurante Clarita. Corredera Baja de San Pablo, 19. 91 522 80 70 http://claritamadrid.es/
– Cuándo? M y X de 13:30 a medianoche. J y S hasta las 13:30. Domingos y lunes cerrado.
– ¿Cuánto? Unos 40 euros por persona sin tener en cuenta las promociones.