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Nada hay más reconfortante que la música. El triste, el alegre, el agresivo, el parsimonioso. Todos ellos encuentran en unas cuantas notas o acordes algo acorde a lo que su personalidad les exige y que nada puede calmar como una buena melodía. Bien, pues imaginen 50 diferentes con un piano conductor y una excelente orquesta y mejor voz en ese viaje musical que atraviese tantas facetas. Así lo imaginó Miguel de Páramo, Deparamo, pero él dio ese paso más que necesita toda buena idea: la ejecución. El resultado es un auténtico concierto teatral llamado a ser el único, o uno de los pocos, espectáculos recomendado para melómanos, ya saben, aquellos que aman la música sea cual sea su origen y destino. Pop, Rock, Dance… todos caben. Tu no cabrás en tu gozo con «Deparamo» .
Resulta curioso la involución que experimenta a veces el ser humano: el teatro Medieval, por ejemplo, era callejero, lúdico, hecho por y para el divertimento y distracción de las masas. Más que representaciones, se vivían auténticas fiestas en las interpretaciones. Hoy día uno se asoma a las salas y hombre, está bien guardar silencio y ceder el foco a los protagonistas de una tragedia, un drama o incluso una comedia. Pero es que hasta los musicales o conciertos como el que hoy tratamos exige retirarnos el palo de la escoba de… la espalda y dejarse llevar. Bien pues esto que tantas veces persiguen los actores cuando el género acompaña pero que raramente logran con el público lo consiguió el pasado viernes un joven de 29 años.
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| Nirvana, Queen, Guetta o The Beatles… todos pasarán por el piano de ‘Deparamo’. |
Tuvo que ser Miguel de Páramo, el que levantase a estas «falsas élites» de sus butacas para, por ejemplo, bailar la Conga. Cierto es que fue en los momentos finales en los que explotó la platea, pero no menos que los ramalazos previos de determinados sectores se dejaron ver y apagaron sólo por algún que otro asistente que pretende vivir la música sentado cruzado de piernas. En fin… el virtuoso que teníamos enfrente, creí yo, basaría la función en su talento -mucho- y diseño musical para intercalar hasta 50 temas -transiciones sublimes-.
| Violines, guitarras, batería… no es el clásico concierto de piano. |
El primer vistazo al escenario ya modificó mi planteamiento mental: violines, chelo, batería, guitarra… y un puñado más de cuerda, viento y percusión expandía los límites del ya de por sí versátil piano. En «Deparamo» hay música clásica pero, desengáñate, no estás ni de lejos ante el clásico concierto. Hablamos de una fiesta promovida por músicos que bien podrían protagonizar su propio concierto solista, con especial y mayúscula mención a la cantante, auténtica bestia del micrófono y que enerva una vez más a quienes pensamos que son artistas así las que deberían vender discos como churros y no productos televisivos de tercera.
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| Compartirás su pasión por la música. deparamo.com |
Lo mejor, para lo último. El protagonista en el cierre de la crónica. ¿Por qué? Porque así lo quiso él, que con tanto desparpajo como calidad artística dirigió halagos y lisonjas por doquier a su banda, disminuyendo el entusiasmo cuando se trataba de hablar de sí mismo. Lo haré yo: Miguel de Páramo no es pianista, ni músico, ni tampoco showman. Corrijo, no es sólo eso. Es un artista, porque crea, disfruta e infunde amor por su arte, por cada melodía y nota. Da igual si lo que suena es Guetta o los Beatles, el arte es universalmente bello, guste o no. Como Brad Pitt, para que nos entendamos. Deparamo no es sólo escuchar; una vez más ese sería el límite. Él defiende derribar cualquier barrera en esto de la música, y lo hace viviendo y sintiendo cada acorde y llenando de pasión a cada uno de los que, por cierto, llenó el auditorio.
– Entre 18 y 28 euros cuesta el concierto de Barcelona en venta anticipada: http://www.barts.cat


