En 1990 un chef belga no estaba contento con el pan que empleaba en su cocina. De hecho, apenas le dejaba satisfecho cualquier pan, así que se dedicó a recorrer el país en busca de la receta, del pan que verdaderamente estuviese a la altura de cuantos platos servía su imaginación. De esta eterna búsqueda de la excelencia nació Le Pain Quotidien, una cadena de panaderías en el concepto extraordinariamente amplio de la palabra ahora presente en todo el globo y con el conocido alimento de primera necesidad como razón de ser. Pastelería, restaurante, brunch, servicios de catering y eventos privados. Conoce el resultado de la atrevida propuesta de Alain Coumont que los norteamericanos han transformado en el imperio panero de referencia mundial.
| Luminoso, acogedor y amplio. Así es el local que la cadena tiene en la calle Fuencarral. |
Si caminas por Fuencarral, Serrano o Gran Vía, toparás con uno de ellos. Le Pain Quotidien es, como su creador, muy ancho y largo de miras y sabe que para triunfar ha de instalarse en los núcleos de población más importantes y con mayor número de habitantes. A más clientes potenciales, más reales. Aunque como nos asegura Taide Martín, responsable de Comunicación de la cadena en España, «hay un profundo estudio de cada zona. No es igual el público español, algo menos familiarizado con este tipo de conceptos, que el resto de Europa por lo que es fundamental detectar las necesidades de los clientes y adaptarse a ellos».
| Taide Martín, responsable de Comunicación de ‘Le Pain Quotidien’. |
El caso es que el alimento de primera necesidad es también la estrella en escaparates y vitrinas de Le Pain Quotidien, donde poco a poco el cliente español entiende el desembolsar un poquito más por el pan. «Nuestro pan no sabe como el pan corriente al que está acostumbrada la gente; basta probarlo para apreciar la diferencia. Además, siendo más elevado de precio, en realidad cunde mucho más, pues su artesanal y saludable elaboración -materias primas naturales, por ejemplo- permite que uno y dos días después esté tan rico como el primero». Derribadas las barreras de precio, amortización y calidad del producto, nos preguntamos por la variedad. «Más de media docena de panes aguardan al cliente pero no ha de preocuparse porque nuestros empleados asesoran sobre la compra de pan en función del uso que se le vaya a dar». Tener un guía de compras sólo para el pan sin duda es un lujo inalcanzable a ojos de la clase media pero, como veis, apto para cualquier bolsillo.
| Tienes cuatro tipos de ‘brunch’ diferentes pero con un denominador común: la calidad. |
Atraídos por las vitrinas repletas de exquisita bollería, pastelería y panadería, sin embargo, los clientes descubren una vez dentro locales de enormes dimensiones -el de Serrano es gigantesco-. «La mayoría de los clientes primerizos desconocen nuestra faceta de restaurante, brunch, cafetería… pero claro, también servimos refrescos, platos calientes y muchos más productos destinados a atender la necesidad de cada cliente».
| Los huevos benedictinos están deliciosos. |
Nosotros probamos el brunch por cierto -hay cuatro tipos diferentes, bastante parecidos entre sí salvo el contenido de uno de los platos- y hemos de reconocer que desde 16 euros uno puede probar -y untar, increíbles las mermeladas y chocolates- varios tipos de pan, huevos, embutidos, quesos, piezas de bollería, cafés, batidos… Una buena manera de explorar de un plumazo el catálogo y calidades de los productos. Si algo te gusta, descuida, que siempre podrás adquirirlo en la parte reservada a la panadería y llevarlo a casa. El concepto take-away se extrapola a otros servicios, como el almuerzo rápido. «Tenemos sopas y quiches destinadas a un almuerzo de unos 20 minutos que, en contra de lo que estamos acostumbrados, es completamente saludable», afirma Teide, quien admite, no obstante, que los españoles «seguimos siendo de largas sobremesas».
| Panadería y pastelería son las especialidades de ‘Le Pain Quotidien’. |
Donde el pan sabe a algo más que pan y las panaderías son mucho más que panaderías sólo nos quedaba comprobar la ambientación, el entorno, la atmósfera. Desde solitarios con su café, bollo y ordenador hasta grupos de amigos o parejas, todos tienen cabida en locales coherentes con el espíritu y concepto del local y la estética de madera. Tan parecidos y tan diferentes, sin embargo. «Queremos que cada local dé una experiencia diferente al cliente y, aunque conservamos idéntico concepto en todos nuestros locales, por encima del branding están las personas». Dicho y hecho, uno de los locales de barcelona, antaño librería, se reconvirtió a Le Pain Quotidien manteniendo estanterías y libros para que los asiduos no perdieran su punto de referencia ni el recinto su identidad.