Oímos hablar de que un restaurante en Madrid sorprende al
comensal con lírica y ópera entre plato y plato. Nos atrae la idea por
original, aunque dudamos de su efectividad más allá de la vuelta de tuerca
inicial y nos aventuramos a comprobarlo. A nuestra llegada, un trato tan
profesional como cercano espanta toda duda clasista. A nuestra salida, sólo
podemos alternar risas y sonrisas. La Castafiore nos ha conquistado.
Oímos hablar de que un restaurante en Madrid sorprende alcomensal con lírica y ópera entre plato y plato. Nos atrae la idea por
original, aunque dudamos de su efectividad más allá de la vuelta de tuerca
inicial y nos aventuramos a comprobarlo. A nuestra llegada, un trato tan
profesional como cercano espanta toda duda clasista. A nuestra salida, sólo
podemos alternar risas y sonrisas. La Castafiore nos ha conquistado.
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| Cada mesa y plato rezuma ópera. |
Y lo hizo siguiendo el manual de la perfecta conquista: “in
crescendo”, guardándose siempre las mejores cartas en la manga y dosificando
sus virtudes, que son muchas. Defecto dirá más de uno el precio al ver la carta
para retirarlo rápidamente en cuanto la pruebe; cada plato y bocado bien
merecen rascarse el bolsillo. Es por tanto La Castafiore para el cliente medio una de esas
ocasiones mensuales y para el pudiente un menester más habitual, pues cada
actuación, número, plato y remate final, os aseguramos, atraparán al comensal
“obligándole” a repetir tarde o temprano.
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| El carpaccio de lomo de kobe, a la altura de los mejores. |
Prepárate para tragar aire porque
pasarás la noche boquiabierto, desde la primera vez que escuches unas voces
dignas del mejor escenario (no obstante, los compaginan con el salón de La
Castafiore) hasta que pruebes, por ejemplo, el carpaccio de lomo de Kobe o el
jamón ibérico. Excelentes entrantes para deliciosos principales tanto en mesa
como en escenario; los números se van animando –y hasta aquí leeremos, no nos
gusta destripar la experiencia- y los principales llevan la fiesta al paladar.
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| La lubina estaba exquisita. En realidad, todo lo que probamos. |
En nuestro caso, langostinos con suave curry y arroz y sabrosa lubina. Y para
terminar de la manera más dulce la tarta de chocolate y el yogur con frutos del
bosque confirmaron toda vez que derribaron la creencia –y normalmente,
realidad- de que los sitios con buen espectáculo pecan de mesa deficiente.
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| Deja hueco para el postre; la tarta de chocolate con almendras y base de frutos rojos es imperdible. |
“para quedar bien”, la noche memorable, la ópera divertida y donde se puede
comer…muy bien.
ir en fin de semana.
todos los días.
metro, L5 (Chueca). En coche, prueba en calles colindantes.
40 euros por persona.



