Imperial como el bao, pero también como la carta. De ahí que
aunque lo llamativo, el gancho más que justificado –no es sólo tamaño y forma
de comerlo, sino también cantidad- sea el Bao Imperial, el resto de la carta
denota maestría en los bollos chinos. Los Xialong Bao, los Shenjiang Bao,
arroces, tallarines, pollo coreano…todo está exquisito y permite que comensales
de perfiles muy diferentes se junten para una completa y deliciosa experiencia
asiática.
Pero venga, no cebemos más el artículo y vayamos al grano:
10 centímetros de diámetro, 150 gramos de peso y una barbaridad de huevas de
cangrejo aguardan en el interior del bao imperial que, tan grande es, que
además de fotografía exige dos pases para degustarlo: el primero, hundiendo en
su suave coraza –la textura heredada del vapor- la pajita y disfrutando del
jugo antes de acometerlo palillos o tenedor en mano.
Extraordinario, sublime y
bastante contundente… lo malo es que también es adictivo, así que tendrás que
terminar de satisfacer tu gula con otros xialongbao –a cual mejor- que no
repiten tamaño pero sí exquisitez e intenso sabor. Véanse los de pollo o los de
trufa y cerdo.
Muy ricos también los Shenjiang Bao, que difieren en el
cocinado y donde el frito quizá guste menos que el vapor, pero el de cerdo
estaba buenísimo. Claro que no todo son bollos chinos; el resto de referencias
no están para hacer bulto, sino que justifican su presencia con cocinado y
sabor sublimes. El arroz con anguila es abundante y muy recomendable pero es
que los wonton, los dumplings de masa fina servidos en sopa, son
espectaculares. El de cerdo servido con salsa especial de cacahuete y sésamo
bien valdría dedicar un “spin off” del restaurante sólo a esta rama de platos.
Un momento, ¿dónde vais? Sería un crimen largarse sin tomar
postre… los baos rellenos de chocolate mojados en la leche condensada que
sirven aparte son, quizá, uno de los platos dulces que hemos probado en los
últimos meses que más adicción nos han creado. Salivo mientras escribo estas
líneas sólo con recordarlo… vamos que aquí lo dejo para volver a Baoyilong.
Más información en https://www.baoyilongmadrid.es/
Jesús Clemente Rubio




