El Real Madrid completó el reloj que tanto juego ha dado para prensa escrita y tuiteros y alzó la duodécima Champions a costa de una Juventus a la que la moral, o la falta de ésta, no le permitió mantener el prometedor ritmo del comienzo. Mientras Ronaldo se hizo con el resto de papeletas para ganar el Balón de Oro, Zidane se consagró haciendo Historia. Doblete y a casa… a seguir con la celebración. ¿Comienza o SIGUE una era?
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| Héroe de la duodécima desde cuartos de final, Cristiano consolidó su candidatura al Balón de Oro. |
Según Cristiano Ronaldo, sí. Pese al tres en las decenas de su edad el que en breve alzará su quinto Balón de Oro tiene claro que en otra noche de récord (el Madrid superó la barrera de los 500 goles en Champions, por cierto, mediante el crack portugués; primer equipo en ganar el trofeo dos veces consecutivas, etcétera) el Madrid ya no es campeón casual, ni «regalado» como se le achacó el pasado año, ni fortuito; es una plantilla repleta de estrellas en césped y bancada y además con muchísimo espíritu español, con lo que ello supone. Un niño que desde la cuna ha vivido la pasión por el Madrid y cuyo sueño es triunfar en el fútbol español lógicamente tendrá un plus de motivación por vestir estos colores. Con todas esas armas y un extraordinario gestor de grupo, el Real sin embargo salió como su público en las horas previas: demasiado prudente, falto de ilusión y ganas, como si la final fuera un trámite en el que ganar o perder diese lo mismo pues ya se había hecho mucho.
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| Allegri tuvo claro que la clave estuvo en la actitud del equipo tras encajar el segundo gol. |
Y ello lo aprovechó una Juventus que dejó tres centrales para tratar de apuñalar los costados blancos y que pronto dejó la primera ocasión clara que se topó con la mano de Keylor Navas; qué bonita es la irregularidad de un jugador cuando lo que hace a lo largo de la temporada es ir de menos a más, y no al revés. El Madrid no se encontraba cómodo y el balón no pasaba ni por Modric, ni por Isco ni por Kroos, aunque para su tranquilidad Casemiro contenía todo y al menos rompía la idea de juego y victoria que había dibujado Allegri; recuperación, transición rápida, disparo desde y hacia donde fuera. Con Marcelo algo fallón y sin creación quedaba la baza del otro carrilero, Carvajal, y fue así como llegó la calma momentánea para las filas blancas. Preciosa jugada del Madrid tras percatarse de que debían arrebatar el balón a la Juve que le llega a Cristiano y dos opciones; recorte y disparo o reservar el esférico a lo que le chivó el sabio reojo, venía un tren llamado Carvajal con todo para ganar metros hasta la línea de fondo. Pase de calidad, el defensa madridista la devuelve al primer toque y de idéntica manera remata Ronaldo para batir a Buffón, previo golpeo en la defensa blanquinegra. Gol y júbilo contenido para una grada que no terminaba de fiarse. Hacía bien.


