Te entendemos. En ocasiones te miras al espejo y lo que ves no te gusta, es algo transitorio, un mal día, pero no hay peor cosa que hacer caso de los que predican el «ser uno mismo» para darte cuenta de que, en realidad, siempre soñaste ser otro. Como sabemos que es algo temporal te invitamos a que inviertas esas rachas de flojera en exprimir al máximo ese deseo de ser otro, canalizar lo negativo y transformarlo en toda una experiencia social. Hablamos del rol en vivo donde por unas pocas horas puedes ser quien tú quieras, jugar a ponerte en los zapatos de un gran empresario o de un sin techo, del afortunado y del desgraciado… para cuando te quieras dar cuenta habrás vuelto a la mejor versión de tu realidad y, en el durante, habrás disfrutado cada minuto. Despídete de todo hueco vacío en tu vida; Despertalia lo llena proporcionándote la actividad social definitiva y tranquilo, oh prejuicioso estirado que rechaza todo aroma a friquismo, aquí no hay un estándar de participante ni tampoco un estereotipo del friqui encerrado en su dormitorio pues aquí, igual que puedes ser quien quieras, puedes encontrar cualquier cosa… cualquier persona. Porque «Esto no es un Cluedo»… ¡es todo lo demás!
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| La ambientación es sublime; el resto depende de ti. Foto: Mariam Useros. |
«Tras mirar a uno y otro lado, abro el correo. Hoy soy especialmente cuidadoso con mi privacidad, pues espero una importantísima invitación a una fiesta secreta a la que se accede por una puerta escondida en el Hotel Wellington. Una estirada de la clase alta quiere alimentar su ego rodeándose de la cúspide social invitándoles a una fiesta por encima del bien y del mal e incluso de la Ley Seca. Aunque uno es informado a su llegada del papel que desempeñará en la trama y es entonces cuando comienza el juego, discrepo; en cuanto recibo el email me embarco en una aventura vintage.
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| El póquer no faltaba en la clandestinidad de los 20′. Foto: Mariam Useros. |
Corren los años 20, ya no soy Jesús Clemente sino Peter Russel, señor del vicio y del libertinaje. He sido invitado a la fiesta secreta y cada dato biográfico me encandila más y más; me familiarizo con mi vida y precedentes que me llevan a semejante reunión de derrochadores y vividores, con los objetivos que pretendo lograr en semejante cita, con una breve descripción sobre otros invitados que quizá me ayudarían -o a los que manipular- para alcanzar mis metas.
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| Despertalia cuida hasta el más mínimo detalle. Foto: Mariam Useros. |
Como digo, el juego empieza mucho antes de poner un pie en el Hotel Wellington. Aunque llena de gente que quizá luego no tengan donde caerse muertos, exhibirán sus mejores galas así que no seré yo menos. Traje, pajarita, raya a un lado en mi aplastado pelo… todo sea por que mi imagen hable antes de que lo haga yo. Llega el día, del que poco más diré para no desvelar, pero sí puedo hablar a grandes rasgos: en una ambientación sublime, de repente, son los años 20. Timbas de póquer, Charlestón -y clases para aprender unos cuantos pasos-, glamour, alcohol de contrabando, sombreros, tirantes, criadas, políticos corruptos o incorruptibles, médiums, actores venidos a menos y otros que buscan su oportunidad… y un asesino.
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| Elige bien tu atuendo; dirá mucho de ti. Foto: Mariam Useros. |
Durante gran parte de la fiesta me dediqué a mover hilos y emplear oratoria y dialéctica para degenerar y enloquecer a unos cuantos invitados cuya oscuridad pude ver empleando mi don: todos los invitados tienen uno. Hay que elegir bien cuándo y cómo usarlo. Para cuando comencé a celebrar la consecución de mis objetivos un percance lo cambió todo: el juego no había hecho más que empezar….»
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| Imagina una partida de rol en vivo con medio centenar de participantes. Ahora deja de hacerlo. Foto: Mariam Useros. |
Éstas todo lo abarcan: relatos detectivescos de Sherlock Holmes, ambientaciones de época como la descrita -creedme, una vez más, el entorno en la habitación secreta del Hotel Wellington fue brutal-, terror, aventuras ligadas al rol más tradicional y fantástico… Experiencias predefinidas o bien a la carta, como tu empresa o grupo -pues desde hace algún tiempo vieron los beneficios también en grupos particulares, de amigos, parejas, etcétera- prefiera.
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| Es fundamental que cada uno asuma su papel en la trama. Foto: Mariam Useros. |
Claro que el resultado definitivo depende del grado de interacción y asimilación de los personajes dispuestos en la fiesta, lo cual a priori puede resultar nada sencillo: en nuestro evento nos juntamos 50 personas y yo sólo conocía a la redactora de otiuMModa, Tamara García. Pero tal es la atmósfera creada por los chicos de Despertalia, desde la recepción del email hasta la despedida en el briefing final –debriefing en terminología militar, charla o entrevista grupal para intercambiar impresiones- que la inmersión es absoluta. Además, al igual que la mejor improvisación es la prevista, posees una libertad que sentirás como plena pero en realidad hay mucho trabajo y esfuerzo para que tu actuación e interacción evolucione y se desarrolle al mismo ritmo que el resto logrando una satisfacción común.
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| Las opciones de configurar tu propio juego en rol son infinitas. |
Os aseguro que cuando me cruzaba con Tamara durante las cinco horas, ya fuera entre copas prohibidas o a ritmo de Charlestón, la chica que vi hablaba, caminaba y miraba como Doretta. Es maravillosa la sensación de comprobar que no sólo tú ya dejaste de serlo, sino también los demás, participando todos en una aventura y quizá algo de locura colectiva.






