Bajo de la camilla y el camino de retorno a casa habría jurado que lo hice flotando. Llevaba una hora tumbado y me parecía una eternidad, no por tedioso ni exasperante, sino por confortable y embriagador. Acababa de probar un servicio que existe sólo en España, quizá porque somos los que mejor sabemos buscar las cosquillas. Pero «Cosquillearte» no va de buscarte la risa floja y casi desagradable sino, más bien, de todo lo contrario: de ponerse en contacto con tu cuerpo a través de las manos, localizando sus puntos más placenteros y descubriéndonos algunos que jamás creímos que nos reportarían tal sensación. Por eso hoy os hablo del único servicio que he probado en el que desde el primer hasta el último minuto te abraza el relax. Sin precalentamientos ni predisposición a sentirse bien: ellos se encargan de todo.
Por si no ha quedado claro en la entradilla, reitero: no caigas en la equivocación de que éste es un lugar para los que sufren al mínimo toque en ciertas zonas; las masajistas y quiromasajistas de «Cosquillearte» formadas específicamente para esta disciplina sólo quieren que tu media hora u hora completa -ambas más que recomendables, la primera por si no estás muy convencido y la segunda para los que apuesten todo al placer- sea reconfortante. Porque las cosquillas quizá sean insoportables para algunos, pero no conozco ser humano -con toda su humanidad- al que disguste caricia alguna. En palabras de ellas y del responsable, Daniel, «nos ponemos en contacto con tu cuerpo, va más allá del masaje tradicional, aquí ofrecemos una atmósfera y sensaciones».
Esta diversidad en su público se debe a una oferta muy bien confeccionada y adaptada a según qué necesidades: los hay a dúo, para recibir de manera simultánea y junto a tu pareja o amigo/a la sesión de cosquillas, individuales, a ¡cuatro! manos e incluso en familia donde la madre y su infante reciben una sesión más reducida adecuándose a la frecuente hiperactividad de los niños, que no se pueden estar quietos más de 15 minutos ¡Pero si hasta organizan sesiones para despedidas de soltera personalizables con servicios complementarios!
En cualquier caso, y al margen de las múltiples promociones y modalidades que amplían el abanico de personas potencialmente aptas para el servicio, «Cosquillearte» despeja por fin toda connotación negativa de esas molestas torturas en la tripa y las profesionaliza elevándolas varios escalones («una pausa, una desconexión total de cuanto sucede fuera«, dice Daniel, por encima de una buena sesión de SPA o un masaje relajante. Y lo ratifico aún desde la nube en la que me han dejado.
