Habréis notado que últimamente hemos relanzado nuestras experiencias en salas de escape. Ya sabéis; esa vuelta de tuerca a los juegos tradicionales de mesa trasladándote de tu domicilio a una sala e invitando a tu materia gris a lograr escapar en menos de, por lo general, 60 segundos. Puestos a quemar neuronas, investigamos más allá de las adaptaciones de tablero que existen del género y, buscando y rebuscando, topamos con Sherlock Serie Q de GDM Games. Y nos dejamos engañar por su apariencia, una minúscula baraja de cartas plastificada que, apenas llegamos a casa y desenvolvimos, nos demostró lo equivocado que siempre está uno en este mundo cuando juzga las apariencias. Jamás 32 cartas dieron tanto de sí, invitaron a hacerte en ese momento con toda la colección y unieron -o desunieron- a amigos, parejas e incluso a uno consigo mismo durante más de una hora. Así disfrutamos la Serie Q número 4 de Sherlock, compuesta por ¿Quién es Vincent Leblanc?, Entre Tumbas y El Mayordomo.
Nos encanta que nos den una lección, que entierren nuestras derrotistas palabras plagadas de poca expectación y prejuicio a golpe de diversión y buen hacer. Y eso es lo que nos ocurrió con la Serie Q de Sherlock, que nada más romper el precinto y descubrir de qué se tratan estas barajas de cartas uno descubre mundos en los que la investigación, la deducción y la cooperación -salvo que elijas el camino solitario, que tiene otras reglas- son imprescindibles para descubrir qué ha ocurrido en el caso que tienes entre manos.
Antes de hablaros de cada baraja que hemos probado, continuemos con el desarrollo del juego: cuando extraigas la baraja, ésta siempre vendrá acompañada de una suerte de carta o pergamino sellado; de momento sólo tendrás que leer la introducción aunque, obviamente, recomendamos optar por la vía auditiva y, lectura de código QR mediante, escuchar de primera mano la introducción a cada juego. A partir de ahí, pondrás la carta que te indiquen sobre la mesa y cada uno de los jugadores, de media -nosotros recomendamos entre 2 y 3 jugadores-, robará 3 cartas en cada turno. Os tocará elegir entre revelar una de ellas o descartarla en cada turno, ayudados por las explicaciones de vuestros compañeros aunque, eso sí, sólo podréis compartir la información que reveléis… nunca la que descartéis o aún esté en vuestro poder.
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| Si no has entendido el desarrollo del juego en nuestras líneas, descuida, la primera carta lo explica perfectamente. |
Tanto si habéis acertado como si no, si obtenéis una puntuación alta o baja, la experiencia es muy satisfactoria ya que siempre darás con un detalle por tu propio ingenio y tras atar varios cabos, lo cual cumple una meta a corto plazo de las que, dicen los psicólogos, generan endorfinas que nos hacen sentir mejor… mucho mejor. Con deciros que un servidor lanzó un grito de júbilo en el primero que resolvió tras ¡¡2 horas!! por haber detallado, hasta la última palabra, lo que había sucedido. Y recuerda, la rejugabilidad es nula salvo que tu memoria merezca una revisión médica, pero siempre existe la posibilidad de intercambio aunque, por 8 euros la baraja, quizá lo que te invada sea un afán de coleccionismo desconocido hasta ahora.
Así pues, señoras y señores, Sherlocks y Watsons, detectives e investigadoras, aquí tenéis un breve parecer de cada entrega de la Serie Q 4 de Sherlock, en adelante reseñaremos una por una pero para abrir boca os traemos tres entregas:
¿Quién es Vincent Leblanc? (Dificultad: Media)
Vincent Leblanc ha aparecido muerto. Y la policía no quiere que la prensa se entere, pues hablamos de una persona de renombre. Quizá la historia no nos atrapó tanto como en los otros dos, pero la resolución del caso así como las vías para alcanzarlo nos parecieron muy ingeniosas. Hay más cartas de índole gráfico que en otras ocasiones y dibujas parte de la historia desde el principio… el problema es que, aunque encaje, quizá nada tenga que ver con Leblanc… o sí 😉
Entre Tumbas (Dificultad: Media)
El Mayordomo (Dificultad: Media)
Es curioso esto de los Sherlock Serie Q: El Mayordomo fue una historia que nos encantó, un desarrollo que nos perdió casi hasta la última carta y, sin embargo, una historia que finalmente supimos reconstruir punto por punto. Puede que os resulte el más entretenido precisamente por eso: cada pieza del puzle tiene información pero casi inconexa con la siguiente y sólo viendo el panorama al completo, ‘the whole picture’ que dicen los anglosajones, es cuando uno comienza a trazar los hechos con tino. Si no logras ponerte en la piel de un detective y sentirte completamente responsable del devenir del culpable, tienes un problema importante de roleo.


