Dos adolescentes en un campamento de monjas y una de ellas, de buenas a primeras, siente la llamada del Señor. Detrás de tan sencillo argumento se esconde una obra de gran solera y que actualmente, además, cuenta con un reparto de lujo. Macarena García, Gracia Olayo, Belén Cuesta, Anna Castillo, y Richard Collins-Moore.
Ellos son súbditos y Dios, respectivamente, guiados por un excelente guión que trae con más realismo que ficción hasta nuestros días aquel verano en que María sintió «La Llamada».
Si repasáis el elenco de nuevo, no hallaréis nombre masculino salvo en el caso de Dios. Así es «La Llamada», una comedia plagada de mujeres antojaba una comedia musical dirigida a idéntico público, y agradecí como nunca el equivocarme.
Desde la más absurda hasta la más seria de las situaciones, todas ellas nos serán familiares para los que hayamos tenido alguna vez amigas y conozcamos -o creamos conocer- cómo se desenvuelven las chicas en esa bendita etapa llamada adolescencia. María (Macarena García) y Susana (Anna Castillo) sueñan con triunfar en el mundo de la música, y además literal, pues cuando no están de fiesta están reposando la del día anterior. Quizá por ello las monjas echan mano de Bernarda (Gracia Olayo), estricta pero moderna monja cuyo objetivo será dinamizar las actividades para atraer a la juventud a la filosofía del campamento. Milagros (Belén Cuesta), por contra, será la que más se identifique con las jóvenes hasta tal punto de preguntarse por su trayectoria.
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| La energía y variedad de los números hacen que los 90′ se pasen volando. |
Descritos los roles y características, alabemos su interpretación. Macarena está mucho menos encorsetada y, por tanto, más cómoda que en televisión, con una dulce actuación en la que maneja muy bien los tiempos dramáticos y cómicos. Más volcado en la segunda característica está el papel de Susana, que conquista desde su primera intervención por esa alocada montaña rusa de estados de ánimos que es una diecisieteañera. Los contrastes de ambas necesitan de un par de pilares que pongan algo de cordura; ahí es donde entran Bernarda (Olayo) y Cuesta (Milagros), que en un exquisito golpe de efecto resultan más cómicas y dramáticas que sus compañeras; las designadas como moderadas resultan ser más extremas. Genial.
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| Richard Collins-Moore es un prodigio del micrófono: divina voz. |
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| Macarena García y Anna Castillo dibujan fielmente la amistad adolescente. |







