REFLEXIÓN: Carta de un nieto a su abuelo fallecido

Querido abuelo: Un día me dijo que el viento arrasa con todo salvo con lo escrito. Espero que eso fuera lo único en lo que se equivocó y que una fuerte ráfaga lleve estas palabras hasta usted. Porque en todo lo demás tenía razón. Mirando fijamente aquel gigantesco reloj de pared que tanto detestaba, me convenció de que España era muy parecido a él. –“El país del péndulo”, decía, y nadie le creyó. Nadie creyó su teoría de que el día que acabase esa maldita dictadura y huyésemos de un extremo, con los años, patinásemos sobre el medio, la virtud, para acabar irremediablemente en el otro repugnante extremo. Le resumo porque sabe que soy de los de titulares y letra negrita, sin rodeos, con valor y al toro –que ya no es asunto legal en algunas comunidades, por cierto-:
La Escalera de Jacob: Cómo escapar de la realidad riéndose de ella

¡Cómo están las cosas! Uno ya no sabe si se ha vuelto loco o es el resto del mundo el que ha perdido el Norte. En un plano menos metafísico, la realidad nos dice que estamos dejando ser país de inmigrantes para convertirnos de nuevo en una nación de emigrantes ilusionados con lo que hay fuera de nuestras fronteras, decepcionados con lo de dentro. Ambas temáticas dan para ríos de tinta, pero La Escalera de Jacob se encarga de esquematizarlos en un par de obras: la comedia irónica -y a veces sarcástica- y el drama con cierta sorna. O lo que es lo mismo: el teatro vuelve a convertirse en escenario de denuncia social ya sea en tono solemne o aderezado con humor. Te cuento de qué tratan «Manténgase a la espera» y «La maleta de Enrique Jardiel Poncela».
Aerolíneas low-cost y gama media: Conoce la cara amable de Ryanair

¡Cuántas leyendas -e historias verídicas- se han contado de compañías de bajo coste como Ryanair! Que si cucarachas en los aviones, que si aterrizajes de emergencia por no repostar suficiente combustible, que si aviones comprados al por mayor y en el mercado de segunda y tercera mano… Si somos cuatro o cinco compañías acostumbradas a vender sin hacer nada ni preocuparnos por abaratar precios a los clientes sin alternativas, ¿verdad que no veríamos con buenos ojos la irrupción de aerolíneas con asientos GRATIS -en su día, Ryanair ya abandonó aquellas promociones- o a 3, 6 y 8 euros?La historia es la siguiente: nadie da duros a pesetas. Cierto es que la compañía del excéntrico Michael O´Leary siempre ha avisado de los «inconvenientes» contratar con ellos: billetes online – si te los imprimen en el aeropuerto te cobraban burradas de hasta 40 euros-, un bulto y sólo un bulto como equipaje de mano con unas estrictas dimensiones -y atrévete a pasarte, que también te sangran- y un sinfín de detalles más. Pero de ahí a jugársela con la seguridad de los pasajeros o la higiene de sus nada viejos aviones -muchos de ellos de construcción más moderna que las compañías tradicionales- hay un mundo.
The Walking Dead y Cómo Conocí a Vuestra Madre: Adiós, hasta luego y el ‘todo pasa por algo’

Hoy dos series se despiden, una lo hace de manera temporal, otra definitiva: «The Wallking Dead» se va a lo grande con un doble capítulo en FOX España (ya se marchó ayer de las televisiones estadounidenses con el último capítulo de la temporada), «Cómo Conocí a Vuestra Madre» lo hace hoy en Estados Unidos. Si la veis con doblaje, tranquilos, os quedan unos cuantos capítulos más. El caso es que el hasta luego de la primera y el adiós de la segunda me retrotrae a una curiosa fórmula que utilizamos a veces los españoles para despedirnos, por mera redundancia de llenar los huecos vacíos que deja toda despedida: «adiós… hasta luego».
¡SORTEO! Entrada doble para MARTA TIENE UN MARCAPASOS
otiuMMadrid SORTEA, por cortesía de Grupo Smedia, una entrada doble para quien vayas con quien quieras al musical de moda, «MARTA TIENE UN MARCAPASOS». Todos los éxitos de Hombres G en más de 2 horas de música en directo donde podrás reír, llorar, cantar, bailar y, sobre todo, recordar la apoteósis que generó la banda de David Summers.
Noé: Cuando Dios se hartó del hombre

El agua, a diferencia del fuego, no destruye y arrasa con todo, sino que purifica para que emerja sólo lo que realmente merece ser salvado. Esta es la premisa del diluvio universal que «el creador», como le llaman en la película, envió a la Tierra decepcionado con el hombre. No obstante, éste no había hecho más que matar a su propia especie desde que Caín lo hiciera con Abel, y sus descendientes tendrán que enfrentarse a las consecuencias de aquello. Pero ¿quién tiene potestad para decidir a quién salvar? ¿son todos los hombres y mujeres culpables de las atrocidades de algunos? ¿han de pagar justos por pecadores? Son muchos los interrogantes que plantean los escritos y también la película, y el peso de las posibles respuestas y decisiones recaerá sobre una sola persona: Noé.
Kamikaze: Yo soy yo y mis circunstancias

Para muchos, ir al cine es una de las actividades más enriquecedoras. Las películas, de hecho, están concebidas para la gran pantalla, y si eres un amante del celuloide sabrás a qué me refiero. Sin embargo, la edad no sólo nos resta inocencia, sino también la capacidad de ilusionarnos por las pequeñas cosas. ¿Cuándo fue la última vez, por ejemplo, que una mezcla de intriga e inaguantables ganas cosquillearon tu estómago al sentarte en una butaca? La mía esta misma semana. Gracias a Yelmo Cines y una idea que no puedes perderte la próxima vez: los poseedores de la Movie Yelmo Card optan, de vez en cuando, a una entrada doble para un «preestreno a ciegas»: no sólo se trata de una cinta no estrenada aún, sino que además no sabrás de qué título se trata hasta que estés sentado y la película haya comenzado. ¡Genial la experiencia! Entonces se apagaron las luces, aparecieron logos de productoras españolas y colaboraciones de cadenas de televisión y comenzaron los murmullos: el cine español ha perdido demasiado prestigio en los últimos años. Álex García y su PERFECTO acento ruso acallaron las voces: «Kamikaze» era el título… y la ilusión retornó a nuestros corazones.
Kamikaze: Yo soy yo y mis circunstancias
Para muchos, ir al cine es una de las actividades más enriquecedoras. Las películas, de hecho, están concebidas para la gran pantalla, y si eres un amante del celuloide sabrás a qué me refiero. Sin embargo, la edad no sólo nos resta inocencia, sino también la capacidad de ilusionarnos por las pequeñas cosas. ¿Cuándo fue la última vez, por ejemplo, que una mezcla de intriga e inaguantables ganas cosquillearon tu estómago al sentarte en una butaca? La mía esta misma semana. Gracias a Yelmo Cines y una idea que no puedes perderte la próxima vez: los poseedores de la Movie Yelmo Card optan, de vez en cuando, a una entrada doble para un «preestreno a ciegas»: no sólo se trata de una cinta no estrenada aún, sino que además no sabrás de qué título se trata hasta que estés sentado y la película haya comenzado. ¡Genial la experiencia! Entonces se apagaron las luces, aparecieron logos de productoras españolas y colaboraciones de cadenas de televisión y comenzaron los murmullos: el cine español ha perdido demasiado prestigio en los últimos años. Álex García y su PERFECTO acento ruso acallaron las voces: «Kamikaze» era el título… y la ilusión retornó a nuestros corazones.
El cojo de Inishman: Quien mal anda, mal acaba

Cuando uno está llamado al infortunio sea por la causa que sea, suele ser objeto de burla, especialmente en los «años mozos». Si además sueña con triunfar en Hollywood, las mofas y cuchicheos se convierten en sonoras carcajadas que no hacen sino horadar aún más el ánimo del desgraciado protagonista. Claro que no todos son malos: algunos se apiadan del marginado, prestándoles sus oídos por compasión, favores por pena o, seamos optimistas, por puro altruismo. Si algo me ha enseñado la vida y reafirmado esta obra es que en este mundo las apariencias engañan casi tanto como las personas, y los buenos pueden terminar siendo malos, los malos buenos pero el desgraciado… es siempre un desgraciado. Es la premisa de «El cojo de Inishman».
Carlos Goñi, Revolver: «Espero que mi mejor canción aún no esté publicada»

Con su distintiva voz rasgada y una eterna serenidad en el discurso, como si eligiera una a una las palabras correctas para responder como letras para componer, Carlos Goñi atiende la llamada de otiuMMadrid. Asoma la nostalgia al hablar de cuando la música era música pero celebra y se siente afortunado de que Revolver siga siendo Revolver. En «Babilonia», su próximo disco, nos invita a un duro viaje interior antes de criticar lo que vemos, pero montados a lomos del optimista «podemos». Autor, compositor, intérprete y valedor del lema de otiuMMadrid basado en Tolstoi: es feliz no por hacer lo que quiere, sino por querer lo que hace.