Mix de Museos: Culto a la cultura

Hoy Dios, los dioses, el karma, el azar o como queráis llamarlo está de mal humor. El día ha comenzado (y sigue) con un viento de los que atonta, una lluvia gallega que no sabe si caer o aguantar allá arriba y un cielo gris. Vamos, un día para estar en casa o bajo techo. Y mañana se antoja igual. Menos mal que siempre el mal tiempo lleva asociada una moraleja favorable y, por si no os habéis dado cuenta, mañana es el Día Internacional de los Museos. Así pues, quizá una de las deidades antes mencionadas haya optado por secuestrar al Sol para «obligarnos» a cultivarnos un poquito más ¡y gratis!. Porque la conmemoración de esta jornada, que coincide además con la Noche de los Museos, hace inexcusable no pasarse este fin de semana por uno de los museos madrileños. Nosotros te contamos la oferta del Triángulo del Arte (Prado, Reina Sofía y Thyssen).
Selva de Irati: ¡Qué sano es perderse!
Pese a su edad, el viejo continente siempre tiene algo nuevo que ofrecer. Y buena parte de ello se debe a nuestro país, rico en todo menos en dinero. España es territorio de contrastes, desde zonas desérticas como Almería hasta una sucesión de lagos y verdes montes como Asturias. También bosques. De hecho, poseemos el segundo hayedo-abetal más grande de Europa, sólo superado por la Selva Negra de Alemania, pero nosotros somos más simpáticos y cercanos, así que punto para los españoles. El caso es que desde el corazón de Navarra y más allá de la frontera francesa se extiende un tapiz de tonalidades cambiantes en función de la estación pero, en cualquier caso, una excelente opción para aquellos que buscan cambiar de aires, de tierras, de aguas…de vida. Vístete de Tarzán y, al menos por unos días, piérdete en la Selva de Irati.
Mercado de Isabela: ‘Delicatessen’ para todos

Si echamos un vistazo al refranero español, tan sabio como cualquier abuelo/a, encontramos cosas como «en la variedad está el gusto» y «pa´gustos, colores». Bien, colorido y sin duda con gusto es nuestra recomendación de hoy, un mercado fuera de lo común -no obstante la etiqueta de «Gourmet» en el nombre- que anticipa un público elitista y selecto. Lo bueno es que, a base de un indiscriminado buen y cercano servicio y unos puestos diferentes y de calidad, todo público y bolsillo se sentirá como en el tradicional mercado de su barrio, en pleno Paseo de la Castellana y a cualquier hora del día. Tu respiro en la capital se llama Mercado de Isabela.
Iron Man 3: Tony Stark vs. Iron Man, sangra la máquina.

Vuelve «Iron Man», con una tercera parte que, a su vez, es el inicio de la llamada «Segunda Fase» de las películas del universo Marvel o, dicho de otro modo, el primer paso del largo camino que conduce a «Los Vengadores 2». Sabíamos que Tony Stark (Robert Downey Jr.) tiene cerebro -su éxito profesional y personal dan fe de ello- pero, en esta última entrega, el hombre de hierro dejará ver también su corazón. Aunque parezca una máquina sangra, y verá como su humanidad lucha por engullir a su idolatrada faceta de superhéroe. Asiste al combate más difícil que cualquiera de nosotros encuentra, al menos, una vez en la vida: contra uno mismo. Tony Stark vs. Iron Man.
Mitad y mitad: La madre no se comparte, se reparte

Hay dos verdades que nos deja la vida: que las mujeres, en general, y las de antes, en particular, son más duras que una roca y todo lo soportan (mucho más que cualquier hombre), y que mala hierba nunca muere. Para Juan y Carlos, la persona que reúne estos y otros muchos requisitos destinados a dotarla de una pseudoinmortalidad es… su madre. Hecho del que se alegrarían si no fuera por la suculenta herencia que parece tener y que, hasta que no pase a mejor vida, no piensa soltar. El reparto –«Mitad y mitad»– tendrá que esperar… o no.
Hagamos más el indio

Hay frases maternas (por cierto, felicidades atrasadas a todas las madres) que se clavan, como aquella de «deja de hacer el indio». Costumbre de estos era desenterrar un hacha como símbolo del inicio de una guerra, y la actualidad nos deja que algunos se lo toman demasiado a la ligera. En Cuenca un hombre no muy cabal tuvo que ser reducido de un disparo por liarse a hachazos con el mobiliario urbano e incluso con un coche patrulla y, empero, sin hacha mediante hay muchos otros frentes abiertos en España… y en el mundo. En un extremo, el filo, la guerra; por el otro la pipa, la paz. Por un lado, el conflicto Sanidad Vs. Wert, en el que ninguno de los dos está diciendo toda la verdad pero, sin duda, los primeros están haciendo más y mejor por salvaguardar sus intereses: informar puntualmente y con cercanía al ciudadano (aunque no puedan evitar algún ramalazo de desinformación). El segundo, mirando hacia otro lado. A ver si se enteran los que mandan que cuando miran a otro lado no encuentran al ciudadano… es lo que tiene que unos estén tan arriba, y otros estemos tan abajo. También está la cuestión del aborto… se ve que con 25 de cada 100 españoles en el paro lo que interesa es regular la llegada de nuevas bocas que alimentar, nuevos puestos de trabajo que ocupar. ¡Y qué me dicen de la vivienda! Los afectados por la hipoteca se niegan a abandonar sus hogares -razón no les falta a la mayoría, no a todos- salvo para perturbar la calma de otros -es aquí donde la pierden-… si no es una guerra el arrebatar o afectar al derecho constitucional menos respetado, el de una vivienda digna, que venga Dios y lo vea… o será el próximo objetivo de los escraches. Claro que el Señor tiene motivos para no descender de los cielos o enviar a su hijo en el Segundo Advenimiento: debe de avergonzarle profundamente haber creado monstruosidades como Ariel Castro, esclavista del siglo XXI y que, sea políticamente correcto o no -yo nunca lo apoyaré-, recibirá un justo castigo al que se llega por la milla verde, tratándose de Estados Unidos. Así pues, madres de todo el mundo, la próxima vez que vuestro hijo tire un plato mientras juega o destroce vuestro cuadro favorito, no le confundáis llamándole indio… al menos en sus hachas -tomahawk- un extremo presentaba forma de pipa para fumar la paz. La esperanza es que España es el país del péndulo, siempre de extremo a extremo; la agonía, que nos hemos quedado estancados en el lado de una guerra infumable. Jesús Clemente Rubio
Un lugar donde refugiarse: El amor sólo es una palabra de cuatro letras

Todos necesitamos un respiro en algún momento de nuestra vida. Un momento al que hay muchas formas de llegar pero, parece, ninguna de salir. Necesidad de gritar, escapar, liberarte… una esclavitud sin grilletes que nos ata a circunstancias de la vida que, la mayor parte de las veces, hacemos más difíciles pero que no por ello duelen menos. Y entonces lo encontramos: el reposo, la paz, la calma… un lugar donde refugiarse. Y ese lugar, dice la nueva película de Lasse Hallström, es el amor.
Monasterio de Piedra: Naturaleza a la carta
Un monasterio con visita guiada para conocer los pormenores de la vida y obra de los monjes resulta, ya de por sí, un atractivo turístico. Sin embargo, el Monasterio de piedra de Zaragoza engaña en su nombre, aunque para bien. Jamás una mentira fue tan bien recibida. Porque más allá de los fríos muros y las eternas piedras, de paredes y estancias repletas de historia, se extiende un inmenso paraje cuidadosamente conservado y señalizado para realizar una de las, sin duda, más recomendables escapadas al alcance de los madrileños. Sólo, en pareja o en familia, ya es hora de que cambiemos de aires, asfalto por bosque. Pura naturaleza.
Maestros del Caos: Alcanzar el equilibrio…rompiéndolo
El Ying y el Yang. Blanco y negro. Bien y mal. Orden…y caos. Son varias las corrientes que defienden que han de convivir en perfecto y constante equilibrio los citados contrapuntos con el fin de mantener y salvaguardar el devenir natural de las cosas, y hay quienes lo creen tan firmemente que se atreven a jugar e influir en dicho equilibrio. Como siempre nos gustó más «el lado oscuro», echamos un vistazo a los calificados por la Fundación La Caixa como «Maestros del caos», personajes que han contribuido a dicho equilibrio, valga la incoherencia, rompiéndolo.
Efectos Secundarios: La letra pequeña de la felicidad

Estás triste. O alguien lo está. A lo largo de nuestra vida viviremos en primera o sufriremos en tercera persona los devastadores efectos de una depresión. De ahí libros como «La generación del Prozac» y similares; somos carne de cañón de fármacos que engañan a nuestro cerebro pintándole una realidad turbia de rosa chillón. Cuando quien chilla es nuestro interior, que sigue roto pese a camuflarlo con una sonrisa química. Con todo este panorama se nos presente «Efectos secundarios», un filme que indaga en el precio de la felicidad, la dudosa moralidad del fin justificante de todo medio y la ética y diligencia médicas.