Sabores intensos y equilibrados en Taberna Puerto Lagasca

  El mundo de la cocina ha cambiado mucho… y sus protagonistas aún más. Elevados al olimpo y fama reservados a futbolistas y estrellas del rock, que la televisión haya metido sus cámara entre fogones ha otorgado popularidad pero también mucha responsabilidad a los chefs, bajo la presión de esa corriente de pseudoentendidos que, devorando programas de cocina, creen saber algo de ella y se ven con derecho a criticarla. Nosotros sólo decimos si algo nos gusta o no, que dista mucho de si el producto es bueno o goza de un notable tratamiento. Y Taberna Puerto Lagasca nos ha gustado por arriesgar con combinaciones en prácticamente la totalidad de la carta y hacerlo con acierto, con un equilibrio que nunca se pasa de sal ni empalaga; no utiliza una materia prima porque queda bien en la carta para luego desaparecer en el plato en favor del otro ingrediente utilizado. En definitiva, Paco y su equipo consiguen que el guacamole con espuma de mango y langostinos sepa a esa triada en una conjunción perfecta y, sirva esta apreciación para el resto de bocados, ligera. Comimos mucho, pero no salimos pesados. Y un rasgo común más: la rapidez en el servicio. Restaurante lleno y sin esperas. Otros días las habrá, seguro… mas no el día en que estuvimos nosotros. Redondeando así una experiencia sobresaliente.

La azotea con vistas a Sol que da la campanada

31 de diciembre. Hogares españoles se llenan y congregan en torno a una copiosa cena con brindis y uvas finales al son de las campanadas. Otro año que dejamos atrás y otro que llega cargado de ilusión y esperanza. Los hogares se llenan, decía, pero las calles se vacían… todas excepto una. Que es plaza. Aunque se le llame puerta. La Puerta del Sol acoge a un puñado de madrileños y visitantes que cambian ese día la intimidad de sus casas por la fiesta y vorágine colectiva. Cojamos los mejores ingredientes de la historia que acabamos de contar: comida, Puertalsol, ilusión y buenos deseos. Añadid una terraza propia de las televisiones que ese día cuelan sus retransmisiones en nuestras casas. Y una atmósfera inigualable y mágica. Así es el Restaurante Terraza Puerta del Sol, con el sello de Pedro Olmedo y Alberto Chicote, y no sólo el 31 de diciembre… sino todo el año. Porque aquí cada noche es Fin de Año.

Real Madrid 2 – RB Leipzig 0 (Champions’23, Fase de Grupos): Despertar para seguir soñando

Tanto tiempo había transcurrido desde aquel último partido de Champions, enésima remontada esta vez frente al todopoderoso Manchester City, que el Real Madrid se hallaba sumido en un profundo sueño del que no quería despertar. Nadie quiere hacerlo cuando sueña con ganar la Champions. Pero el tiempo pasa, y si se lleva lo malo también lo bueno… y hay que despertar y volver a trabajar de cero con una nueva meta llamada decimoquinta. Afortunadamente el Leipzig zarandeó lo suficiente al Madrid para obligarle a salir de su letargo sin mayores sustos ni complicaciones. Victoria a cuarto de gas y lección, más que aprendida pero que conviene recordar, de que Europa es diferente. Cada partido es un desafío y cada minuto de exigencia máxima. Toca despertar para volver a soñar.

Real Madrid 2 – RB Leipzig 0 (Champions’23, Fase de Grupos): Despertar para seguir soñando

Tanto tiempo había transcurrido desde aquel último partido de Champions, enésima remontada esta vez frente al todopoderoso Manchester City, que el Real Madrid se hallaba sumido en un profundo sueño del que no quería despertar. Nadie quiere hacerlo cuando sueña con ganar la Champions. Pero el tiempo pasa, y si se lleva lo malo también lo bueno… y hay que despertar y volver a trabajar de cero con una nueva meta llamada decimoquinta. Afortunadamente el Leipzig zarandeó lo suficiente al Madrid para obligarle a salir de su letargo sin mayores sustos ni complicaciones. Victoria a cuarto de gas y lección, más que aprendida pero que conviene recordar, de que Europa es diferente. Cada partido es un desafío y cada minuto de exigencia máxima. Toca despertar para volver a soñar.

Sara Baras desnuda tu alma a golpe de taconeo

 El alma. Eso es lo que Sara Baras promete mostrar y dejarse en su nuevo espectáculo. Yo no sé ponerme tan trascendental pero sí sé lo que siento cuando me pongo delante de una ARTISTAZA con mayúsculas, y de un grupo de profesionales donde todos brillan en conjunto y de manera individual. Y lo que sentí viendo “Alma” fue pura emoción. El flamenco va un poco de eso, de transmitir sensaciones que cada cual recoge de diferente manera. Y en este nuevo espectáculo, Sara Baras y todo el elenco de profesionales que la acompaña, hacen que te montes en una montaña rusa de emociones. ¿Flamenco decía? Pues sí, pero un flamenco reinventado y mezclado con boleros, con canciones que conocemos, con voces que ponen la piel de gallina, con música de guitarra, de cajón e incluso de saxo. Y con baile, por supuesto, dejando como protagonista al taconeo. Puro arte.

Sara Baras desnuda tu alma a golpe de taconeo

 El alma. Eso es lo que Sara Baras promete mostrar y dejarse en su nuevo espectáculo. Yo no sé ponerme tan trascendental pero sí sé lo que siento cuando me pongo delante de una ARTISTAZA con mayúsculas, y de un grupo de profesionales donde todos brillan en conjunto y de manera individual. Y lo que sentí viendo “Alma” fue pura emoción. El flamenco va un poco de eso, de transmitir sensaciones que cada cual recoge de diferente manera. Y en este nuevo espectáculo, Sara Baras y todo el elenco de profesionales que la acompaña, hacen que te montes en una montaña rusa de emociones. ¿Flamenco decía? Pues sí, pero un flamenco reinventado y mezclado con boleros, con canciones que conocemos, con voces que ponen la piel de gallina, con música de guitarra, de cajón e incluso de saxo. Y con baile, por supuesto, dejando como protagonista al taconeo. Puro arte.

Materia Prima, el mercado se viste de restaurante

En las ocasiones en las que nos hemos deshecho en elogios a un lugar, tres circunstancias confluían en el resultado final: buen servicio, excelente cocinado y producto soberbio. Materia Prima propone una fórmula que atiende a las necesidades y demandas actuales del mercado proponiendo encargar cuarto y mitad de unas apetecibles gambas o zamburiñas o carne de calidad para luego preparártelo en casa… o bien que te lo preparen allí por 8 euros en un coqueto emplazamiento para tu pareja o 3 si lo tuyo es más la dicharachera barra con amigos. En cualquier caso, siempre podrás completar tu comanda con un puñado de referencias de la carta que terminan de impulsar la propuesta de Materia Prima. Ve al mercado, siéntate en un restaurante. 

El Musical de los 80 y los 90, canciones que siguen marcando vidas

Seamos sinceros: la música ha muerto. Los temazos que sobreviven al paso de años y el cambio de gusto generacional, los que más allá de sus pegadizos ritmos y fáciles ritmas relatan historias en las que nos vemos en alguna etapa de nuestra vida… la música sigue existiendo, pero aquella con la que crecimos murió y sólo un puñado de puntuales destellos nos recuerdan tiempos mejores. Eso, y obras que de vez en cuando parten de la nostalgia ochentera y noventera para crear expectativas que, por cierto, luego no cumplen. Afortunadamente, no es el caso de el musical de los 80 y los 90. Ni mucho menos. 

Desayuno de ensueño en Mandarin Oriental Ritz por 36 euros

 Tras atravesar palaciegos pasillos alejados del rancio clasicismo y salpicados de elegante modernidad, alcanzas un jardín con un puñado de mesas, sillas y sofás. Nadie diría que te encuentras en una ciudad, capital de estado además, de más de 4 millones de personas y muchos más vehículos cruzándose entre humos y claxon. Aquí sólo tenemos lo mejor de Madrid; el reposo mañanero a cien metros de El Retiro, la gastronomía de calidad en forma de surtido desayuno y un servicio propio de adinerados. Pero sí, es Madrid y sí… es el Ritz. Pero desde 36 euros por cabeza es apto para casi todos los bolsillos, aunque sea tu capricho mensual. Desayunos para no alojados en uno de los hoteles madrileños más lujosos.

El Bareto, hombre… el de toda la vida

  Barra de mármol, comandas ordenadas a grito pelado, servilletas «que no limpian» reuniéndose con palillos en los rectángulos metálicos del suelo, tapas varias a la vista protegidos por un cristal que guarda el frío y fútbol. Es Bareto el bar castizo de toda la vida que rescata lo mejor de Madrid, incluso de los cafés con tertulia de la Generación del 27 (no obstante, estamos en la antigua Cervecería Correos) y en su homenaje alcanza un punto de calidad jamás visto. Más que batalla, la comida sabe a victoria, a capital, al «de dónde venimos» pero sobre todo al «adónde vamos» con paso firme y convencidos de que lo nuestro siempre fue mejor. Sólo necesita mimo y actualización con respeto a la esencia. Camareroooo… una de bravas, otra de torreznos y cojamos prestados unos flamenquines pero démosles también una vuelta en presentación y sabor. El de siempre, pero mejor. Bareto.