Casino Gran Madrid: De copas con el azar
Hace casi una semana bautizamos a la A-6 la autovía del juego por aglutinar, en pocos kilómetros, dos puntos neurálgicos del azar madrileño. Hoy es turno del Casino Gran Madrid de Torrelodones, que al igual que el Hipódromo, expande el universo del juego hasta el del copeo invadiendo también el gastronómico. Coman y beban con calma, pero corran a apostar damas y caballeros porque…¡¡¡no va más!!!!.
Mercado de San Miguel: El arte de reinventarse

La crisis agudiza los sentidos, el ingenio y la capacidad de adaptación del ser humano. Éste, acorralado por las circunstancias, tiene dos opciones: huir o afrontar el problema desde otro enfoque. Para nosotros, sólo la segunda es viable. Por ello apoyamos la iniciativa que, en 2009, tuvo la sociedad «El Gastrónomo de San Miguel», basada en recuperar un viejo amasijo de hierros y sucios cristales y transformarlo en un nuevo concepto de la gastronomía, la cultura y el ocio. Descubre cómo se reinventó el Mercado de San Miguel y aprovecha para revisar tu forma de divertirte.
Un plan por peldaño en La Escalera de Jacob
Reza la coletilla del logo de OM “la capital del ocio”, y lo hace por una razón; en Madrid siempre hay algo que hacer…verdad al cuadrado cuando hablamos de la noche. Inauguramos nocturnus (nocturno) con un plan multiusos para silenciar al resabido que proclama que «en ‘los madriles’ mucho chulazo con su ‘mola mazo’ y pocas ofertas de ocio», cuando tenemos miles. Todos serán desvelados sin prisa, animando a disfrutar plácidamente de cada uno de ellos. Y así, poco a poco, escalón a escalón, seguidnos… por La Escalera de Jacob.
STOMACHUS: Ouh…Babbo!, o la conquista del paladar
Imaginaos que vuestra pareja es amante del turismo, de la gastronomía y de la música. A priori es fácil acertar en al menos uno de los tres aspectos… pero la excelencia, cumplir en todos los campos, está al alcance de unos pocos y de un restaurante: Ouh…babbo!. Tu boca viajará a Roma de la mano de la cocina más tradicional y casera de la capital italiana mientras Bruno Squarcia -dueño del local- y sus secuaces deleitan tu oído con la más bella de las serenatas. O puede que todo esto sea demasiado «rosa» para ti, comedor compulsivo, así que centrémonos en la comida.