De nombre egipcio y glamouroso corte, el restaurante Ramses Bistro nos recibe extasiados ya por el sugerente nightclub visto en la planta baja. Arriba todo cambia; tres ambientes diferentes, uno de ellos con vistas a la Puerta de Alcalá, exquisita y reducida carta con suculentos platos y justa variedad y un servicio selecto. Claro que lo bueno se paga, a no ser que te pases por cierto portal de descuento donde, oferta mediante, erige a este local como una de las mejores opciones del centro de Madrid, que ilumina el firmamento de la capital gracias a su estrella Michelín y a sus dos soles Repsol (Ricard Camarena).
| La tabla de quesos es tan variada como generosa: pese a su tamaño, es la porción justa de un entrante para compartir. |
| Tan bueno como parece. |
En ella la variedad de entrantes -aunque no estén tipificados como tal- supera al de platos principales, lo cual en las cenas se agradece, si bien los precios también se equiparan; de tal manera, la selección premium de jamón de Bellota, de ración algo escasa, cuesta tan solo un euro menos que el majestuoso solomillo, degustado por un servidor y una auténtica delicia. Por ello, como guía, te proponemos que optes por algo menos refinado para abrir boca, como la degustación de quesos (los 18 euros -en realidad 9 con la oferta- mejor invertidos) y reserves hueco, ganas y contenido del bolsillo a los principales. Además de la carne, también escogimos pescado, en concreto la parpatana de atún, pieza cercana a la ventresca. Dejadme deciros, si bien no fue mi elección sino la de mi acompañante, que se trata del mejor plato probado en el restaurante y uno de los mejores de pescado de los últimos meses. Delicioso.




